La importancia de las escuelas infantiles

Es tan alta la importancia de las escuelas infantiles que debido a la crisis provocada por el COVID-19 se han desencadenado una serie de consecuencias que han afectado a muchas familias.

Todos los centros educativos y de cuidado se han visto obligados a cerrar de un día para otro, lo que ha sido un gran cambio en la mayoría de las familias.

Lo más pequeños necesitan cuidados y educación pero las familias tienen que ver como van a organizar la vida laboral con la personal. Es evidente la importancia de las escuelas infantiles.

¿Y si no pudieran abrir en septiembre?

El problema se acentúa cuando se plantea la posibilidad de que las escuelas infantiles no puedan abrir de nuevo sus puertas cuando comience el nuevo curso.

En España, un 40 % de los niños y niñas que se encuentran en la etapa de 0-3 años acuden a escuelas infantiles.

No se trata de una cuestión menor; hablamos de casi 500 000 plazas educativas, de las que aproximadamente la mitad son privadas, empresas pequeñas que, como tantos otros sectores, se están viendo sometidas a serias dificultades económicas que amenazan su supervivencia.

Siempre hay otras opciones para hacer con niños en casa como son las manualidades.

Son miles las opciones que se pueden hacer para entretener a los niños fuera de la escuela infantil.

 

Miles de plazas en riesgo

Después de tres meses del estallido oficial de la pandemia, en España se han aprobado numerosas medidas concretas para apoyar a distintos sectores productivos, pero todavía no sabemos exactamente en qué condiciones podrán abrir las escuelas infantiles –una indefinición que también afecta al conjunto del sistema educativo–, un escenario incierto que pone en situación de riesgo miles de plazas, que podrían no existir cuando empiece el próximo curso.

La vuelta a la normalidad no va a ser tan fácil como se pensaba , la crisis está afectando a la mayoría de las familias.

Una vez más son las mujeres las que se suman a reducir su jornada o salir del mercado laboral para poder cuidar de sus hijos.

Plazas públicas necesarias

Asimismo, la igualdad social puede ser otra de las perjudicadas por esta crisis del coronavirus. Las plazas de escuelas infantiles públicas han aumentado significativamente en los últimos años en España y, al igual que ocurre en otros países europeos, deberían garantizar un hueco a todas aquellas familias que deseen matricular allí a sus hijos e hijas.

Sin embargo, la oferta actual de los centros educativos públicos es insuficiente para alcanzar este objetivo y por ello muchas familias utilizan escuelas infantiles privadas.

Las escuelas infantiles es junto con la familia, lo más importante en la educación de los niños y niñas. Son los maestros y los padres unas figuras muy importantes desde el nacimiento del niño.

No retroceder a viejos escenarios

Desde esta perspectiva, debemos exigir avanzar hacia la universalidad de plazas en escuelas infantiles públicas para el conjunto de los niños y niñas pero, en todo caso, lo que se debe evitar es retroceder a escenarios en los que se reduzca el número de plazas disponibles. Sin duda, la “vieja” normalidad no era el contexto ideal de cuidado, pero la nueva normalidad no debe suponer, en ningún caso, una involución.

Es importante que lo que ocurre de puertas para adentro en las casas sea visible y discutido colectivamente; si las familias han de gestionar una situación sobrevenida a base de esfuerzos y sacrificios individuales, sin implicación y ayudas públicas, probablemente habremos perdido una oportunidad como sociedad de significar la importancia de la igualdad de género y la conciliación corresponsable de familias, administraciones y sector privado.

Políticas familiares pendientes

En este sentido, las políticas familiares son la gran asignatura pendiente de nuestro estado de bienestar, puesto que se ha asumido que serán las familias quienes “salgan al rescate” y garanticen el cuidado de los niños y niñas si las escuelas infantiles permanecen cerradas.

¿Asumirían las mujeres el coste?

Dichas políticas familiares se vieron seriamente afectadas en la crisis económica que comenzó hace una década, cuando se produjeron importantes recortes. No podemos permitir que en esta nueva emergencia sean de nuevo las familias, y en especial las mujeres, las que vuelvan a asumir el coste de unas políticas familiares que se posponen permanentemente.

El cuidado es una cuestión social, y la definición de las condiciones en las que trabajarán quienes se dedican a ello, una emergencia que requiere de una solución inmediata.

 

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